
"Maldito sea el soldado que vuelva las armas contra su
pueblo"
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RESCATANDO MERITOS
Última
proclama del Libertador
[1830]
Simón Bolívar, Libertador de Colombia.
A los pueblos de Colombia
Colombianos:
Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad, donde reinaba
antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi
fortuna y aún mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me
persuadí que desconfiábais de mi desprendimiento.
Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad.
He sido víctima de
mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los
perdono.
Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo
hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra
gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar
por el bien inestimable de la Unión:
los pueblos obedeciendo
al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del
santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su
espada en defender las garantías sociales.
Colombianos!
Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye
para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré
tranquilo al sepulcro.
Hacienda de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de diciembre de 1830. 20º.
Simón Bolívar
FACETAS
SIMON JOSE ANTONIO DE LA SANTISIMA TRINIDAD BOLIVAR y PALACIOS,
nació en Caracas , Venezuela , el día 24 de Julio de 1783, hijo del Señor Juan Vicente Bolivar Ponce y Señora Maria de la Concepcion Palacios y Sojo.
murió
el día 17 de Diciembre de 1830 en predios de la Hacienda San Pedro
Alejandrino, cerca de la Ciudad de Santa Marta, en Colombia.
Mi delirio sobre el Chimborazo
Yo venía
envuelto en el manto de Iris, desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco
al Dios de las aguas. Había visitado las encantadas fuentes amazónicas,
y quise subir al atalaya del Universo. Busqué las huellas de La Condamine
y de Humboldt seguílas audaz, nada me detuvo; llegué a la región
glacial, el éter sofocaba mi aliento. Ninguna planta humana había
hollado la corona diamantina que pusieron las manos de la Eternidad sobre
las sienes excelsas del dominador del los Andes. Yo me dije: este manto de
Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones
infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros
gigantescos de los Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia,
y el tiempo no ha podido detener la marcha de la libertad. Belona ha sido
humillada por el resplandor de Iris, ¿y no podré yo trepar sobre
los cabellos canosos del gigante de la tierra? Sí podré! Y arrebatado
por la violencia de un espíritu desconocido para mí, que me
parecía divino, dejé atrás las huellas de Humboldt, empañando
los cristales eternos que circuyen el Chimborazo. Llego como impulsado por
el genio que me animaba, y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del
firmamento: tenía a mis pies los umbrales del abismo.
Un delirio febril embarga mi mente; me siento como encendido por un fuego
extraño y superior. Era el Dios de Colombia que me poseía.
De repente se me presenta el Tiempo bajo el semblante venerable de un viejo
cargado con los despojos de las edades: ceñudo, inclinado, calvo, rizada
la tez, una hoz en la manoÖ
«Yo soy el padre de los siglos, soy el arcano de la fama y del secreto,
mi madre fue la Eternidad; los límites de mi imperio los señala
el Infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso
que la Muerte; miro lo pasado, miro lo futuro, y por mis manos pasa lo presente.
Por qué te envaneces, niño o viejo, hombre o héroe? Crees
que es algo tu Universo? Que levantaros sobre un átomo de la creación,
es elevaros? Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden
servir de medida a mis arcanos? Imagináis que habéis visto la
Santa Verdad? Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún
precio a mis ojos? Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito
que es mi hermano».
Sobrecogido de un terror sagrado, «cómo, ¡oh Tiempo! órespondíó
no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto? He pasado
a todos los hombres en fortuna, porque me he elevado sobre la cabeza de todos.
Yo domino la tierra con mis plantas; llego al Eterno con mis manos; siento
las prisiones infernales bullir bajo mis pasos; estoy mirando junto a mí
rutilantes astros, los soles infinitos; mido sin asombro el espacio que encierra
la materia, y en tu rostro leo la Historia de lo pasado y los pensamientos
del Destino».
«Observa óme dijoó, aprende, conserva en tu mente lo que has visto,
dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico,
del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado:
di la verdad a los hombres».
La fantasma desapareció.
Absorto, yerto, por decirlo así, quedé exánime largo
tiempo, tendido sobre aquel inmenso diamante que me servía de lecho.
En fin, la tremenda voz de Colombia me grita; resucito, me incorporo, abro
con mis propias manos los pesados párpados: vuelvo a ser hombre, y
escribo mi delirio.
Simón Bolívar
PENSAMIENTOS DE SIMON BOLIVAR
| Moral y luces son nuestras primeras necesidades. |
| Los peligros enseñan la vía de la salud. |
| Mis tristezas vienen de mi filosofía y yo soy más filósofo en la prosperidad que en el infortunio. |
| No hay Libertad legítima sino cuando ésta se dirige a honrar la humanidad y a perfeccionarle su suerte. |
| La guerra es mi elemento, los peligros mi gloria. La mejor política es la rectitud. |
| La mejor política es la rectitud. |
| Es preferible la muerte a la expatriación. |
| La amistad es mi pasión. |
| Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, este Estado no deberá subsistir, y al fin no existiría. |
| Nacido ciudadano de Caracas, mi mayor ambición será conservar ese precioso título. |
| Si yo fuese envidioso, apenas podría merecer el nombre de hombre. |
| Seremos para siempre, libres, iguales e independientes. |
| Yo siento por lo presente y por los siglos futuros. |
| Un necio no puede ser autoridad. |
| No basta vencer, es preciso conservar. |
| Los malvados no tienen ni honor ni gratitud, y no saben agradecer, sino temer. |
| Si es virtud la indulgencia, lo es, ciertamente, cuando es ejercida por un particular, pero no por un Gobierno. |
| Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción. |
| Moral y luces son los dos polos de la República. |
| Serviré con las armas hasta la muerte. |
| Mi mayor flaqueza es mi amor por la Libertad. |
| La religión es la ley de la conciencia. |
| Ser respetados es más que ser libres. |
| No conviene que el Jefe de las armas sea el que administre la justicia. |
| Yo valdría algo si me hubiesen alabado menos. |
| No hay más dicha ni desdicha que prudencia o imprudencia. |
| Siempre el ladrón tiene miedo de la Justicia. |
| No estoy bien sino en los peligros combinados con los embarazos. Mis tristezas vienen de mi filosofía y yo soy más filósofo en la prosperidad que en el infortunio. |
| La amistad es mas fuerte que la fortuna. |
| Si se opone la naturaleza a nuestros designios, lucharemos contra ella, y la haremos que nos obedezca. |
| No es necesario más que hacer frente al déspota para que huya vergonzosamente. |
| Yo soy implacable contra la ignominia. |
| Tengamos una conciencia recta y dejemos al tiempo hacer prodigios. |
| Parece que el demonio dirige las cosas de mi vida . |
| La salud de la patria consiste en no ahorrar sacrificios. |
| Mis temores nunca me han burlado, ellos son presagios infalibles. |
| Aunque me cueste la vida voy
a impedir la guerra civil. ¡Adiós Colombia! ¡Adiós Libertad! Tan preciosas ambas, ¿Como debemos perderlas sin llorar lágrimas de sangre?. |
| Cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de soberanía, según la voluntad de su conciencia. |
| Mis cóleras pertenecen a los relámpagos que pasan con ellas. |
| Aunque la guerra es el compendio de todos los males, la tiranía es el compendio de todas las guerras. |
| Creo más en el honor que en las pasiones. |
| El menor mal es el mayor bien posible. |
| La verdad pura y limpia es el mejor modo de persuadir. |
| Cada individuo constituya un problema especial, y debe ser estudiado en su ambiente total y cambiante. |
| La amistad es preferible a la gloria. |
| Con valor se acaban los males. |
| La unidad en la guerra es la primera ventaja. |
| La moderación es la salud de los perdidos. |
| Para un valiente el riesgo
es su verdadero apetito. No hay nada tan frágil como la vida de un hombre; por lo mismo, toca a la prudencia precaverse para cuando llegue ese término. |
| Tendré que pasar por el dolor de girar contra el tesoro público, porque actualmente no tengo un peso de que disponer. |
G A N D H I
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Frases imborrables de Mahatma Gandhi
Gandhi's Talismana
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textos, fotos, gráficos y otros extractados de diferentes fuentes, y también de mi biblioteca particular, a lo largo de 60 años
lecomento@bolivar1.com
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